Cara y Cruz

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El ciclismo con alforjas, tiene adherida una circunstancia especial. Esta es que una vez que has salido, tienes que dar pedales dando igual que haga sol, lluvia o que esté nevando.

Hoy el viento era mi acompañante y en mitad de la ruta decidí cruzar por en medio de los pueblos, para que por una vez, los edificios que tanto me agobian, sirvan de algo. Para quitarme algo de viento.

Es inevitable que entre pueblo y pueblo haya tramos donde me llegue de lleno el viento; que no solo me dificulta el avance, sino que bajaba muchos grados la sensación térmica.

En uno de esos tramos entre “Urbes” veo una casa solitaria y decido parar para descansar y comer algo de fruta que llevo de hace un rato…

En este instante un coche se detiene y dos morenazas me preguntan si me he caído… “No, que va, es por el viento que estoy arto, pero gracias”.

Esto es la cara…

Casi al final de la jornada de hoy el viento no se ha ido a dormir, pero yo sí que noto el desgaste de todo el día. Con cara de sufrimiento avanzo los que serán mis últimos km de hoy, de repente me adelanta un coche  de muy mala manera y pitando, como exigiendo aún más carretera para pasar…

Esta es la cruz…

Ya he plantado la tienda, y mientras caliento unos “tallarines con bacon” para cenar, pienso en un resumen para el día que estoy dejando atrás “Cara y Cruz”.

Paco Rodríguez

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