MARATÓN BARCELONA 2.014 (Diario de un maratoniano)

Van pasando los años y una vez más me decidí a preparar la Maratón de Barcelona. Como siempre, muchos días de esfuerzo, con frío, lluvia, viento y la más absoluta soledad  que, en muchos casos, no hizo más que reafirmar mi determinación para afrontar este reto. Series duras, largos rodajes,… y también, así hay que decirlo, el ánimo de todos mis compañeros de fatigas. A todos, gracias.

 

Siguiendo la misma preparación de todos los años, me desplacé a la ciudad condal para participar en mi maratón número 13 ( y ya van unos cuantos…) con la misma ilusión y ganas de hacerlo bien como siempre. Misma rutina en cuanto alimentación e hidratación en los días previos. Todo igual que siempre, pero…

 

Hace una mañana perfecta, soleada, con un poco de viento que apenas molesta. Todos los corredores estamos impacientes por comenzar a correr. Nos hemos preparado durante varios meses y es momento de disfrutar del ambientazo que existe en esta maratón. Dan el pistoletazo de salida. Estoy concentrado en lo que debo hacer. Tengo mis referencias de otros años y debo mantener la cabeza fría.

 

Empiezo a correr y es momento de coger ritmo, pero sin acelerarse. Poco a poco, pienso. Van pasando los primeros kilómetros y estoy fresco. Viene alguna cuesta durilla en los primeros compases de la prueba que paso relativamente bien. Van pasando algunos kilómetros favorables. Empiezo a notar algo raro, pero puede ser que todavía sea pronto para tener buenas sensaciones. Mis referencias hasta el km. 15 son parecidas al año anterior, pero en este punto siento que no voy nada bien. Es muy pronto todavía, y siento que no tengo fuerzas… Algo raro está pasando. No recupero nada bien. Sin embargo, decido ir a buen ritmo unos kilómetros más, a ver qué pasa. Llega el km.17 y estoy sin fuerzas. Es muy pronto para que me haya sucedido esto. No he ido tan deprisa, no obstante noto que mis piernas no tienen fuerza. En este momento, decido replantearme la carrera… Intentaré llegar al final como sea. ¡ Este es el reto ahora ¡ Se me pasa por la cabeza el abandonar, pero nada de eso. Pienso que todavía me quedan 25 km. y que voy a pasarlo mal. Pero ahora más que nunca debería saber sufrir e intentar acabar.

Bebo en todos los avituallamientos, tomo geles, …, pero no era mi día. Los kilómetros pasan muy, muy despacio. No me importa el tiempo que pueda hacer. Lo único que quiero es acabar. Intento ir lo más concentrado que puedo. No quiero parar en ningún momento. Pienso al paso por algunos lugares la diferencia de ritmo respecto a otros años. No tenía nada que ver. Todas las carreras son diferentes. Conozco el recorrido perfectamente y se lo que me queda. Cada vez tengo menos fuerzas, como todos, y el público nos anima al ver la cara de agotamiento de todos los corredores. ¡ Es muy emocionante ! Van llegando los kilómetros finales y estoy fundido. No tengo calambres ni nada parecido, menos mal. Simplemente, no tengo energía. Llego al último kilómetro, que parece una pared a estas alturas de la prueba. El público anima a todos y pienso, ¡ por fin ! Encaro la recta de meta. Está abarrotada. Levanto los brazos y cruzo la línea de llegada. Estoy contento a pesar de todo. Es la carrera más dura y en la que más he sufrido de todas en las que he participado; así que, estoy satisfecho por el esfuerzo realizado. Lo he dado todo.
Como siempre, pienso que merece la pena participar en una maratón al menos una vez en la vida para todo aquel corredor popular que disfrute con la práctica del running. Es algo diferente. Siempre, y como rezan aquellas palabras que todo maratoniano comprenderá tras finalizar una maratón, ” el sufrimiento es pasajero, el orgullo es para siempre “.
Saludos a todos. Nos vemos en el próximo maratón.

Trino Damián Marco Canales  3:29:56

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *