Taranaki – Nueva Zelanda

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Hola a todos, escribo ahora desde la isla sur, no he podido escribir antes, estos días han sido muy ajetreados. Solo escribo para contaros algunas cosas aunque sea con retraso.

Pues bien después de estar una semana trabajando en una granja y viendo llover todos los días, decidí escaparme a intentar subir el monte Taranaki. No es una montaña muy alta, apenas unos 2500 mts, pero tiene un gran desnivel ya que es un cono volcánico que surge casi del nivel del mar. Si alguna vez llega a estar despejado las vistas desde la cumbre deben ser espectaculares. Pues bien, después de averiguar que alquilar unos crampones valía 55 dólares por un día, decidí subir con lo puesto y hasta donde llegara. Así que con las botas de treking y un bastón de arrear las vacas me decidí a probar suerte.

La primera parte de la ascensión es bonita, va entre el bosque, una vez que pasas el corte de la vegetación empiezas a tener buenas vistas, en menos de una hora me encontraba en el refugio a unos 1500 mts, cuando daban dos horas hasta aquí. Pensé que las 8 o 10 horas que marcaban de subida y bajada igual se podían quedar en la mitad. A partir del refugio empezaba la nieve, seguí una huella equivocada y me metí en un buen berenjenal, trepando entre nieve, roca y hierba y sin equipo ninguno, una vez superado este tramo ya veía la huella correcta pero fue duro atravesar las pendientes a media ladera sin crampones hasta recuperar el camino correcto. Cuando ya me las prometía felices, estaba a 2000 mts y avanzando deprisa, y había llegado ahí en solo 2 horas, de repente la cosa se complicó, comenzó un fuerte viento que me hizo clavar a fondo el gayado de las vacas para no salir volando y la niebla me rodeo en un instante. La nieve que hasta ese momento era dura pero te dejaba tallar escalones con las botas se convirtió en hielo, así que unos 100 mts más arriba y casi viendo el cráter del volcán decidí que la bajada iba a ser demasiado arriesgada y sintiéndolo mucho me di la vuelta. Aún miré varias veces atrás en el camino de vuelta replanteándomelo al ver que la cumbre se despejaba. Pero el hielo iba a seguir ahí así que hice lo correcto.

Y poco más que contar, al día siguiente seguí camino al sur y tras una breve parada en Wellington, la capital de Nueva Zelanda crucé el estrecho en un ferry con coche y todo y ya estoy en otra granja en la isla sur. Pero eso es otra historia. Ya subiré las fotos en cuanto tenga una conexión decente. Hasta pronto a todos.

Miguel

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